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RESULTADOS DE ENADE 2001 / 29 de agosto 2001 / Hotel Marriot, San Salvador


III.- MARCO FILOSOFICO-DOCTRINARIO

El actual sistema económico del país, se fundamenta en los principios filosófico-doctrinarios de la economía de mercado. Las bases de este modelo, fueron trazadas hace más de una década y con el tiempo han tendido a estructurarse a través de un proceso de desregulación, privatización y eliminación de controles de parte del Estado, apoyados en un proceso de apertura frente al exterior.

Esto significa, que el sistema económico funciona con un alto grado de libertad en donde el mecanismo de los precios y la soberanía del consumidor promueven la competencia entre los distintos agentes económicos que participan en el mercado. Por definición, esto también significa la eliminación de la intervención arbitraria del Estado en las decisiones de inversión de los mismos agentes.

Sin embargo, todavía existen formas de organización que aprovechan su posición dominante en el mercado, según lo ha reconocido el Banco Mundial y que impiden que el modelo funcione totalmente apegado a los patrones de una competencia total y absoluta.

En muchos casos, esas figuras manejan actividades e incluso sectores estratégicos que le restan competitividad al país, por deficiencias en el marco regulatorio o en decisiones institucionales que favorecen su presencia. En una medida no despreciable, a ello se deben los altos costos de producción con que se enfrenta principalmente la industria nacional, lo cual tiene efectos en cadena en las restantes actividades productivas y de servicios.

Complica la situación, la poca información existente acerca de los contratos entre el Estado y las empresas, principalmente en lo que concierne a los servicios privatizados, lo cual, unido a las debilidades institucionales, da lugar al incremento en las tarifas, más allá de lo que sugieren los estándares internacionales y a las exigencias de nuevas inversiones en los respectivos sectores o actividades.

En ese sentido, la tarea pendiente es garantizar la sana competencia y evitar los excesos en que incurren los distintos agentes económicos. En la misma línea, el fortalecimiento de los mecanismos de supervisión es una necesidad a fin de que funcionen de manera eficaz los mercados. Igualmente importante es el acceso público a los contratos que el Estado directamente, o por delegación, suscribe para la explotación de ciertos servicios, como por ejemplo la energía eléctrica y la telefonía.

Lo anterior no debería significar vulnerar derechos adquiridos ni violentar la seguridad jurídica. Pero si constituye un ejercicio inevitable, si es que la economía del país ha de regirse con reglas claras y predecibles, que garanticen la inversión pero que al mismo tiempo protejan los derechos de los usuarios.

La posición de ENADE 2001, ratifica en ese sentido los planteamientos formulados en ENADE 2000, como un recordatorio y una exigencia de la necesidad de hacer un esfuerzo para solidificar las bases en que se sustenta el modelo de libre mercado, donde el Estado, a la vez que juega un papel subsidiario en la actividad económica, promueve y garantiza la competencia.

Superar las imperfecciones inherentes al mismo modelo y las deficiencias que se originan en la falta de una acción más decidida del Estado para dotar de mayor transparencia al mercado, es un requisito sine que non, para garantizar la sana competencia, la productividad y la competitividad global del país.


Ing. Benjamin Trabanino
Sector Constructor

Ing. Federico Colorado
Sector Educación / Vivienda

Ing. Gustavo Belimelis
Sector Bancario

Ing. Napoleón Guerrero
Sector Industrial

Lic. Carlos Delgado
Sector Turismo

Lic. Carlos Martinez
Sector Empresario

Lic. Mo. Salaverria
Sector Agropecuario

Lic. Vilma de Calderón
Sector Comercial

Sr. Rolando Duarte
Mercado Bursátil

Sr. Elías Antonio Saca
Macroeconomía