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Resultados ENADE 2001

INTRODUCCIÓN
Primera Parte
ENADE 2002 I. VISIÓN DE NACIÓN DEL SECTOR EMPRESARIAL
2a. Parte II. COMPROMISOS DEL SECTOR EMPRESARIAL
III. PREMISAS PARA FACILITAR EL LOGRO DE LA VISIÓN DE NACIÓN
A. INSTITUCIONALIDAD
B. GOBERNABILIDAD
C. COMPETITIVIDAD
D. INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA



I. VISIÓN DE NACIÓN DEL SECTOR EMPRESARIAL

El Tercer Encuentro Nacional de la Empresa Privada presenta la visión empresarial para facilitar y concurrir a la construcción de un país más productivo, competitivo, solidario y participativo, como medio esencial para combatir decididamente la pobreza y la exclusión social, de modo que El Salvador, con un sistema de amplias libertades sea verdaderamente un país de oportunidades para todos.

Con esta visión dimos a ENADE 2002 el nombre: Libre Comercio, Democracia y Desarrollo, por ser fundamentos ineludibles para lograr de manera más acelerada el progreso sostenido. Sin embargo, esto se facilitará si se introducen, expanden y profundizan los modernos conceptos de la función social de la empresa, sin distinción de tamaño o sector a que se pertenezca, logrando construir una relación solidaria desde el núcleo productivo básico -trabajador y empresario-lo que impactará positivamente el entorno empresarial.

Existe una íntima relación entre estos tres fundamentos, porque el libre comercio expande las oportunidades comerciales y productivas, potencia la iniciativa creadora de empresarios y trabajadores e incrementa las posibilidades de establecer alianzas estratégicas empresariales hacia el interior del país, como dentro de la región centroamericana y con otros países del mundo. En la medida que el comercio se expande, la economía crece y hay más oportunidades de inversión y generación de empleos, se eleva el nivel y la calidad de vida de toda la población, estableciéndose defensas espontáneas del sistema de libertades y facilitando su reproducción y ampliación en el tiempo. Esto garantiza la maduración de la democracia en todas sus expresiones, condición fundamental para lograr el desarrollo de la sociedad en la búsqueda de un estadio superior de vida, resultante del encuentro del bien común, con equidad.

Hoy, la mayor parte de la responsabilidad del progreso nacional recae en la empresa privada salvadoreña, porque el Estado ha reducido su intervención en la actividad económica y cedido espacios al sector privado, trasladándole una responsabilidad cuyo desempeño depende de su empuje, visión y compromiso de invertir y producir con visión social y en armonía con el medio ambiente. Este es el mayor desafío en un país que comienza a distinguirse por ser de los más libres del mundo, lo que si bien es un privilegio, también es una responsabilidad histórica, pues su permanencia depende de nuestras habilidades y capacidades para hacer que el beneficio del progreso alcance a todos los salvadoreños.

Para que lo planteado se materialice se deben cumplir ciertas condiciones. Por un lado, está el papel que debe jugar el Estado, contribuyendo a que tenga lugar el libre comercio, se consolide y profundice la democracia y se acelere el paso hacia el desarrollo integral de la sociedad salvadoreña. Por tanto, el Estado debe jugar un papel determinante en la conformación de la nueva institucionalidad, el pleno imperio del Estado de Derecho y el logro de los mayores niveles posibles de gobernabilidad, que en conjunto facilitarán ganar aceleradamente competitividad y movernos con mayor dinamismo hacia la integración centroamericana. Por otro lado está el sector privado, dentro del cual destaca el sector empresarial, que hoy plantea este renovado compromiso básico e histórico de contribuir con decisión a la transformación del país.

1. Libre Comercio


El libre comercio impone nuevos desafíos, que requerirán que los empresarios y trabajadores desarrollen con más fuerza y profunda conciencia la responsabilidad social de la empresa, una virtud que debe fomentarse y desarrollarse en cada individuo, desde el hogar, y proyectarse fuera de él, para contribuir a crear una actitud social y empresarial de permanente atención a los problemas socioeconómicos básicos que limitan el progreso de la sociedad. Con este enfoque nació la Fundación Empresarial para la Acción Social –FUNDEMAS-, con la misión de “concientizar, fomentar y apoyar el desarrollo de prácticas de negocio socialmente responsables que contribuyan al bienestar del ser humano, las organizaciones y la sociedad, para impulsar el progreso económico y social de El Salvador”. Esto va más allá de la filantropía, pues busca la generación de equidad social, el impulso del crecimiento y desarrollo de la empresa y, así, de todo el país, mediante:

i. La honra de valores éticos claramente definidos, así como la adopción y aplicación de un código de ética dentro de la empresa.
ii. La creación de un ambiente justo y equitativo en el lugar de trabajo.
iii. El pleno respeto a los derechos humanos con los clientes internos y externos de la empresa.
iv. La incorporación de conceptos de sostenibilidad del medio ambiente en los procesos productivos y en las operaciones internas y externas de la empresa, por medio de políticas de impacto positivo, incluyendo sus respectivas auditorias ambientales.
v. Relaciones con clientes, proveedores y canales de distribución basadas en integridad, justicia y honestidad.
vi. Acciones sociales de la empresa y donaciones en efectivo y en especie a la comunidad, que se transforman en beneficio mutuo, conocidas como filantropía empresarial.
vii. La conjugación de los intereses de la empresa y los públicos, con un enfoque que va más allá de los requerimientos legales, éticos y de transparencia, para establecer influencia en el diseño y aplicación de políticas de amplios y profundos beneficios sociales, primordialmente como es el caso de salud y educación.
viii. La gobernabilidad empresarial que está directamente relacionada con la institucionalización de la responsabilidad social empresarial como filosofía y estilo de trabajo de la empresa.

Este es un importante enfoque con características transformadoras históricas, ya que el libre comercio por sí solo no es más que una oportunidad que para aprovecharla en toda su intensidad hay que saber prepararse. En caso de aprovechar pobremente estas oportunidades, tenderá a crearse una peligrosa situación de frustración que de seguro dará espacios a los enemigos de la libre empresa y del sistema de libertades que gozamos, ya que la insatisfacción económica estimula desencantos sociales, que sustentan la inestabilidad política y pueden generar condiciones de ingobernabilidad, dando espacio al populismo y a los sentimientos intervensionistas.

Por esto, los empresarios hoy adquirimos el gran compromiso de invertir en El Salvador, de crear empresas más productivas, competitivas y participativas, como medios fundamentales de generación de empleos y de riqueza.

En la medida que tengamos más y más empresas altamente competitivas, el país será observado como más competitivo, haciéndolo más atractivo a la inversión extranjera y a las alianzas comerciales estratégicas. Esto se potencia, en la medida que Centroamérica sea un solo mercado, donde El Salvador debe mantener su liderazgo y aprovechar su ventaja comparativa de estar en el centro de la región y contar con un recurso humano que se caracteriza por ser capaz de evolucionar con rapidez.

Las oportunidades son grandes, las condiciones son propicias y la decisión de aprovecharlas está en manos de los empresarios y su liderazgo para promover y lograr comprometer en una alianza empresarial a sus trabajadores y entrar así, con decisión, por el camino que conduce al desarrollo integral del país.

2. Democracia

En cuanto el sistema de libertades persevere y se ejerza con total responsabilidad, se contará con las condiciones fundamentales para que impere la democracia. Pero la democracia debe madurar y manifestarse en todas sus expresiones.

La democracia económica, como expresión de la libre empresa, del libre mercado, de la libertad de producir y de vender, de la libertad del consumidor para tener los productos y servicios que éste decida y comprarlos al productor que él determine, como medio para lograr los mayores niveles de eficiencia productiva, como de satisfacción de las necesidades de la persona y de toda la sociedad.

La democracia social, entendida como la generación sistemática de igualdad de oportunidades para todas las personas, desde su concepción misma, donde los mayores vehículos para dotarla de las adecuadas herramientas nacen de los servicios de salud y de educación, que corresponden fundamentalmente al Estado, en su papel subsidiario, y complementados por la sociedad civil, en su papel solidario.

La democracia política que madura en la medida que hay tolerancia, promoción del entendimiento, espacios para todas las ideologías, respeto a la persona y al derecho de propiedad y se busca forjar un ideal de país sustentado en un sistema de libertades, que dé a todos igualdad de oportunidades para progresar de acuerdo al esfuerzo y voluntad de la persona.

La democracia jurídica, materializada en la igualdad de la persona ante la ley y que todos están por debajo de ella, en un orden donde impera el pleno Estado de Derecho.

En tanto haya progreso, se aprovechen las oportunidades del libre comercio y madure el sistema democrático, que potencia las capacidades de la sociedad y estimula el respeto de la institucionalidad del país, entonces se estará construyendo el camino que conduce con mayor fuerza al desarrollo integral e integrador, sostenible y sustentable de la sociedad salvadoreña.

3. Desarrollo

Para cumplir con esos requisitos, el desarrollo debe materializarse en los cinco grandes campos de gestión de las instituciones de la sociedad: económico, social, político, jurídico y medio ambiente. Avanzar hacia el desarrollo económico tiende a generar más y mejores recursos para retroalimentar el mismo proceso económico y para ampliar la infraestructura económica y social del país, si se tiene fundamentos solidarios.

La consecución de mayores recursos se concibe en una sociedad solidaria como el fortalecimiento de los medios para la materialización de una política social dinámica, con fundamentos subsidiarios y solidarios. Esto potencia el camino del desarrollo social, en la medida que la inversión en capital humano y la prestación de servicios básicos permiten la formación de recursos humanos de mayor calidad, necesarios para alcanzar mayores y mejores niveles de producción, que se transforman en progreso económico. De esta manera, el camino hacia el desarrollo económico potencia el avance hacia el desarrollo social, estableciéndose el círculo virtuoso de progreso socioeconómico de la sociedad, que actúa como el motor central que la impulsa con mayor celeridad hacia el desarrollo.

En tales esfuerzos, el camino hacia el desarrollo político demanda abrir surcos hacia decisiones de mayor calidad, que nacen del estudio y evaluación de las mejores opciones para el país y la persona humana, de lo contrario se corre el riesgo que este sector se transforme en un freno del progreso. Este devenir debe ser complementado a su vez por el desarrollo jurídico, como columna vertebral de la credibilidad y transparencia de la institucionalidad, guardando de su legitimidad para garantizar un ambiente sano y predecible del camino hacia el desarrollo del país. En estos dos campos de gestión, fundamentalmente públicos, aún existen grandes debilidades, que hay que remover para lograr avanzar con mayor decisión en la lucha contra la pobreza, para estimular la inversión y fomentar la creación de empleos.

Cierra el cuadro el desarrollo ambiental del país, requisito fundamental para aprender a convivir y producir en armonía con el medio ambiente, así como para recuperar el daño causado hasta ahora por el ser humano.

Cuando logremos alcanzar un decisivo progreso en las cinco áreas de gestión nos habremos acercado significativamente a la forma de desarrollo que todos anhelamos y así aspirar a ser considerados como un país caracterizado por sus oportunidades para que las personas y las familias progresen.
El camino es largo y demanda perseverancia. Se ha recorrido una parte fundamental en los últimos 13 años. Ahora corresponde al sector privado enfrentar su mayor desafío: construir otros fundamentos, coincidentes con el sistema de libertades, el libre comercio, la democracia en su amplia expresión y el desarrollo integral de la sociedad.

Esto requiere un cambio de enfoque, de mentalidad y de actitud de la empresa ante la sociedad, para que impere la visión moderna filosófica de la responsabilidad social de la empresa, el espíritu solidario y convertirlos en vehículos fundamentales para enfrentar este desafío, y ser exitosos, para hacer de El Salvador un país más productivo, competitivo, solidario y participativo en respuesta a ese anhelo de todos los salvadoreños. Por tanto, en esa dirección se apunta la voluntad de acción y el gran compromiso de trascendencia histórica, que adquieren los empresarios en el marco del Tercer Encuentro Nacional de la Empresa Privada, ENADE 2002.


INTRODUCCIÓN
Primera Parte
ENADE 2002 I. VISIÓN DE NACIÓN DEL SECTOR EMPRESARIAL
2a. Parte II. COMPROMISOS DEL SECTOR EMPRESARIAL
III. PREMISAS PARA FACILITAR EL LOGRO DE LA VISIÓN DE NACIÓN
A. INSTITUCIONALIDAD
B. GOBERNABILIDAD
C. COMPETITIVIDAD
D. INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA

 

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