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Tema del Mes:
INFORME DEL PRESIDENTE 1997-98
Cuando asumimos la Presidencia de la institución, sabíamos que nuestra agenda
estaría cargada de crecientes responsabilidades, derivadas fundamentalmente de la
transición política y económica que está experimentando el país. Asumimos el reto,
conscientes de la tarea que nos corresponde como empresarios y dirigentes, especialmente
en esta época, en que se requiere de un gran esfuerzo ante dichos cambios.
La gestión realizada desde el 29 de septiembre del año recién pasado hasta la
celebración de esta Asamblea General ha sido intensa, tal como se aprecia en la memoria
de labores. Sin embargo, quisiera tomar unos minutos para formular algunas reflexiones
acerca de las grandes responsabilidades que tiene ANEP en el futuro previsible.
Una institución como ANEP, para que pueda cumplir a cabalidad con su papel y para que sus
actuaciones cobren legitimidad, debe conservar su apoliticidad partidaria. En la etapa de
transición que vive el país, esto es esencial por la contribución que puede hacer el
sector al fortalecimiento de la institucionalidad democrática. Debe asimismo, contar con
un fuerte apoyo de su membresía y ser sólida en sus aspectos financieros, para que pueda
tener una presencia permanente en el debate de los problemas nacionales.
Lo complicado de la inmersión que ha tenido ANEP en el proceso que está viviendo el
país, no es que los dirigentes tengamos que enfrentarnos al marcado sesgo ideológico de
algunos, sino las complicadas ramificaciones políticas de ese proceso, en donde la lucha
está planteada entre la democracia y la reivindicación de ideas que claramente se
contraponen a nuestro concepto de progreso con equidad; al ejercicio de nuestra función
como empresarios en el marco de un auténtico Estado de Derecho, a nuestro compromiso con
un país de igualdad de oportunidades, pero en libertad.
La muestra más palpable de las dificultades conque actualmente nos enfrentamos, es la
inseguridad jurídica que está viviendo hoy en día el país. El irrespeto a la propiedad
privada, el atropello a la juridicidad, el cambio frecuente de las reglas de juego, son
expresiones del ambiente en que los empresarios tenemos que desenvolvernos, arrastrados
por aquellos que se aprovechan del incipiente estado democrático para crear un clima
únicamente favorable a sus particulares intereses.
Un ejemplo que debemos denunciar es la falta de apoyo político que ha existido para
aprobar préstamos que son beneficiosos para nuestra sociedad, como lo es el préstamo de
educación media del Banco Mundial, que permitiría mejorar la productividad de nuestra
fuerza laboral para mejorar la competitividad de nuestras industrias. Es lamentable que
las fracciones legislativas, que supuestamente se deben a la población, manipulen
proyectos que son de tanto interés para nuestra sociedad.
Y el problema se complica, porque precisamente escudados en un dudoso espíritu
democrático, algunos privilegian actuaciones que mantienen polarizada a la sociedad, lo
que a su vez hace más difícil la transición hacia la institucionalidad democrática.
Para no ir muy lejos, debemos recordar la lucha que libró ANEP junto con algunas de sus
gremiales en torno a la Ley del Medio Ambiente recientemente aprobada. Es evidente que
esta Ley, aparte de ser limitativa y restrictiva del ejercicio empresarial, tiene un
marcado acento ideológico. Lo mismo puede decirse de los cuestionamientos que se le
están haciendo en la Asamblea Legislativa a la Ley del Sistema de Ahorro de Pensiones, la
Ordenanza de la Municipalidad de Nueva San Salvador que atropella derechos adquiridos, la
pretensión de la Municipalidad de San Salvador de introducir una tarifa de arbitrios
virtualmente confiscatoria.
Estos son ejemplos de acciones arbitrarias que afectan directamente al sector empresarial.
El más reciente y quizá más preocupante ejemplo, es la entrada en vigencia de la nueva
ley penal, que ha dejado en un estado de virtual indefensión a la ciudadanía honrada.
A este respecto nos gustaría recordar la lucha y esfuerzo que nuestra Institución
realiza en el sentido de denunciar, dar asesoría legal y respaldar las acciones para que
se castigue a los culpables de los secuestros, delito el cual es flagelo en nuestro País,
pues castiga a todas las clases sociales. Reafirmamos nuestra convicción de seguir en
esta tarea colaborando con las autoridades y así erradicar dicho crimen.
Estos y otros eventos han venido a introducir una dinámica alarmante para el país, a lo
cual ANEP no ha podido sustraerse. Debo indicar que a pesar del esfuerzo que ha
significado nuestra lucha por mantener incólumes los intereses del sector y al mismo
tiempo contribuir a impulsar el proceso democrático, no hemos descuidado los aspectos
económicos, que también son parte del proceso de cambio que vive El Salvador.
En este último campo, los retos no han sido menores. Hemos estado permanentemente
vigilantes para que la reforma económica, se haga al menor costo posible para nuestro
sector en particular y para la ciudadanía en general. Todos sabemos que el país ha hecho
avances significativos en reordenar su economía y la muestra más palpable de ello es la
estabilidad macroeconómica de que hoy gozamos.
La tasa de inflación se ha mantenido en niveles del 2.7% anual, menor a las tasas de
inflación de los últimos años y menor a las tasas experimentadas en casi todos los
países de Latino América, con excepción de Argentina y Panamá. Las reservas
internacionales netas han venido aumentando a más de US $ 1,800 millones y la deuda
externa se ha venido reduciendo significativamente con respecto al Producto Interno Bruto,
lo cual ha permitido al país recibir una calificación de riesgo bastante positiva,
beneficiando así los niveles de inversión extranjera y local.
Muestra de ello son las fuertes inversiones realizadas en las Privatizaciones de las
Distribuidoras de Energía Eléctrica, los Ingenios, las Administradoras de Fondos de
Pensiones, esta última abre nuevos horizontes para futuras inversiones con una oferta de
Capital para los inversionistas. Iguales éxitos vislumbramos en la Privatización de las
Telecomunicaciones.
Este también ha sido un factor determinante para atraer inversión extranjera y permitir
el crecimiento acelerado de las exportaciones, tanto a la región centroamericana como al
resto del mundo. Es importante notar que el saldo comercial con Centro América fue
superavitario para el primer trimestre de este año, lo cual demuestra que El Salvador ha
venido ganando competitividad con respecto a los países vecinos.
Debemos reconocer los méritos en el manejo económico por lograr una estabilidad que
pocos países en Latinoamérica gozan, pues de no existir tal estabilidad los problemas
del entorno económico y político serían asfixiantes.
Sin embargo, las encuestas económicas también reflejan un menor dinamismo del sector
empresarial durante el primer trimestre del año, por problemas como la falta de seguridad
pública, financiamiento, la disminución en los niveles de consumo de la población y una
mayor competencia y contrabando.
Entre los sectores más dinámicos se mencionan a los exportadores, la industria y los
servicios. Incluso el sector construcción ha comenzado a recuperarse en los últimos
meses. Sin embargo, entre los sectores menos dinámicos seguimos teniendo al sector
agropecuario, que se ha visto afectado por una serie de problemas, como la competencia
desleal, la falta inversión pública en el área rural y la falta de seguridad; y que
ahora está siendo fuertemente afectado por el fenómeno de El Niño.
Es por eso que hemos iniciado reuniones con CAMAGRO, con el propósito de revisar las
políticas agropecuarias y apoyar decididamente la reactivación de este sector, tan
importante para el desarrollo económico y social del país. En este campo, trataremos de
que se re-oriente la política de inversión pública hacia la infraestructura rural,
especialmente en seguridad pública, agua, electricidad y caminos rurales. Asimismo, le
estamos recomendando al gobierno que adopte una política monetaria menos restrictiva con
el crédito hacia el sector privado, de tal manera de lograr reducciones importantes en
las tasas de interés de los sectores productivos.
Por otro lado, debemos mencionar que nos preocupa aún los índices de desempleo que
afectan a muchos salvadoreños, así como la precariedad de otros indicadores sociales que
nos mantienen en relegados lugares en materia de desarrollo humano a escala mundial. Cómo
revertir esta delicada situación es algo que está siempre presente en nuestros
análisis.
Gran parte de nuestro empeño porque se adopten políticas sectoriales, se sustenta en el
criterio de que el país requiere de un esquema novedoso de conducción de la política
económica, en donde la apertura y la desregulación de los mercados, marche en paralelo a
una atención real a aquellos sectores generadores netos de empleo y que al mismo tiempo
movilizan más intensamente los otros recursos del país, incorporando así mayor valor
agregado. Una mayor atención a la pequeña y mediana empresa, lo mismo que mayores
inversiones en infraestructura y capital humano, así como la modernización del sector
público, han sido una forma de constante en los planteamientos que la institución le ha
hecho al gobierno.
Hoy en día lo que más nos preocupa, es el lento crecimiento global de la economía y la
necesidad de que el proceso de negociaciones comerciales se realice de la forma menos
onerosa para el país. En la búsqueda del objetivo del crecimiento y la apertura
comercial eficiente, sentimos que todo el sector productivo debe cerrar filas y actuar con
altura de miras.
Esto último nos lleva incidentalmente a la necesidad de hacer un llamado urgente a toda
la membresía para fortalecer a nuestras instituciones.
Esta Asamblea General tiene lugar en un momento crucial. El país está a punto de entrar
a una campaña para la próxima elección presidencial, la que si bien conlleva en si
misma un simbolismo muy especial porque será la última del siglo XX, también puede
marcar un paso en firme hacia la consolidación de la democracia o un retroceso en el
esfuerzo que en ese sentido se viene realizando desde 1982.
Por el importante papel que ANEP ha jugado en el pasado reciente en el avance hacia la
institucionalidad democrática, es que sentimos una mayor responsabilidad en el esfuerzo
que todavía debemos realizar para lograr su consolidación. La magnitud de esta tarea, la
hemos podido palpar desde que asumimos la Presidencia de la Institución; por ello nos
preocupan más los signos desestabilizadores que presenciamos en estos momentos,
comenzando por la inseguridad jurídica.
Este es un campo al que le que debemos dedicar una atención prioritaria, si queremos
contribuir a cimentar un clima propicio para las inversiones y a que el proceso político
no sea afectado por circunstancias momentáneas. Sabemos que en este plano tenemos que
enfrentarnos a adversarios poderosos, pero al mismo tiempo estamos persuadidos de la
fortaleza que tenemos como gremio para superar con éxito los desafíos que se nos
presenten.
Lo importante es mantener la cohesión y redoblar los esfuerzos para que la democracia y
la economía se consoliden, en el marco de un auténtico Estado de Derecho, en donde los
empresarios podamos sentirnos satisfechos de haber contribuido a un mejor El Salvador.
Estoy seguro que en este empeño no estaremos solos.
Muchas gracias
Ricardo F. Siman
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