JUAN FRANCISCO DE SOLA: «REACTIVACIÓN DEL SECTOR CAFÉ A TRAVÉS DEL PROYECTO CAFÉ PAÍS»

P- Entiendo que hay un proyecto para recuperar la caficultura, ¿en qué consiste?

Sí, bajo el liderazgo de Luis Cardenal tuvimos una reunión presencial en Casa Presidencial hace casi un año en donde le dijimos al ministro de Agricultura y al Secretario Técnico que debemos hacer algo para el café y resolver el problema financiero del café lo antes posible porque el sector está quebrado. Eso causó que el gabinete económico acompañado por los presidentes de la banca pública, el Consejo Salvadoreño del Café y los líderes de 15 diferentes organizaciones dentro de la cadena de café: viveristas, productores, beneficiadores, exportadores, tostadores, cooperativas etcétera nos comenzamos a reunir para montar este proyecto. Y este proyecto contempla básicamente cuatro pilares: el primero es el financiero. Hoy por hoy la deuda del café anda rondando los $300 a $400 millones. Aunque yo no tengo este dato actualizado podría ser peor y allí me podría pasar hablando toda la entrevista del tema de la deuda del café.

Pero ahora no se produce la cantidad suficiente de café, o sea, no hay productividad en los cafetales para cubrir esa deuda y los precios internacionales de café están por debajo de los costos de producción; entonces hay que encontrarle una solución financiera al cafetal.

 

P- ¿Cuáles son los otros dos pilares del proyecto?

El segundo pilar es el técnico agrícola y está dividido en dos ramas: a nivel técnico se necesita relanzar un instituto de investigación y transferencia de tecnología; y a nivel agrícola se tiene que implementar la política cafetalera a través de un programa de extensión agrícola para que los cafetales de este país se renueven debidamente, para que puedan ser productivos nuevamente y producir el café de calidad de El Salvador.

El tercer pilar es el regulatorio, muchas de las leyes con las que se comercializa el café internamente están totalmente anticuadas. Le estoy hablando de leyes escritas en máquinas de escribir con fecha de 1951, como lo es, por ejemplo, la Ley de Equivalencia que dice que cinco libras en uva equivalen a una libra de café oro, pero la realidad es que los rendimientos del café de hoy están igual o peor que 5.5 libras de uva por una libra de oro, entonces la comercialización y el financiamiento interno del café están totalmente distorsionados por una ley que ya es totalmente contraria a la realidad. Todas esas leyes hay que revisarlas.

Y por último está el eje comercial, en El Salvador se importa prácticamente todo el consumo local de café, es una barbaridad, somos un productor de café pero estamos tomando café importado.

¿Por qué no podemos diseñar una política con la que podamos consumir lo propio aunque sea café, digamos, soluble?, eso le daría una solución a los (problemas que enfrentan) muchos de los cafetales que están por debajo de los mil metros sobre el nivel del mar.  Con esto no quiero decir que no debemos de consumir el café de calidad que se produce en El Salvador.  ¡Pero hoy por hoy es más barato tomarse una taza de café importada que producida en el país!

 

P- Y en realidad la calidad del café salvadoreño es buena.

Es correcto. Aquí producimos un excelente café y creo que la estrategia comercial no solo es hacia adentro, sino también hacia afuera. El Consejo Salvadoreño del Café ha hecho un buen trabajo de promover nuestra marca “Café de El Salvador” hacia afuera, en ferias, y creo que se ha hecho un buen trabajo para los cafés especiales a través del programa “Tasa de la Excelencia,” pero el problema es que con los precios internacionales el café de El Salvador es poco competitivo porque se produce muy poco café y porque hay demasiados países en este planeta que producen café. Imagínese que Costa de Marfil y Camerún producen café, Indonesia produce café, países que usted ni imagina producen café. Entonces si se termina la caficultura de El Salvador, el mundo nos puede sustituir fácilmente porque hay demasiados orígenes de donde conseguir café.

Entonces tenemos que comercializarlo a fin de que sea más competitivo hacia adentro pero también hacia afuera. ¿Por qué es más barato tomarse una taza café importado que una taza producida localmente? No puede ser, es ridículo eso.

El pecado son nuestros tratados de libre comercio, y no estoy diciendo que los tratados son malos, sino que son buenos, pero también hay perdedores, y en el caso nuestro fuimos perdedores en estos tratados.  La mayoría del café que se consume en El Salvador es café soluble de México y Nicaragua.

 

P-  Con este panorama cómo le han hecho para sobrevivir y cómo la pandemia les ha afectado la productividad.

La pandemia no necesariamente ha impactado directamente a las empresas de café porque por dicha la agricultura y la agroindustria caía en las excepciones de la cuarentena estricta que puso el gobierno de El Salvador, entonces siempre nos dejó trabajar.

Quizás hubo algo de problemas para movilizar al personal en el momento en que suspendieron el transporte público, eso sí ha sido problemático. En este momento no es tan problemático como lo fuera si estuviéramos en tiempo de corta porque allí sí se tiene que mover a mucha gente. Lo que nos ha afectado a nosotros es que no se han estado trabajando los cafetales. Los  cafetales son como humanos, si usted tiene un bebé este necesita agua, leche, dormir, pues los cafetales necesitan lluvia, sol, fertilizantes, fungicidas, y si uno no está trabajando el cafetal entonces no se puede producir y la razón por la que no se ha estado trabajando el cafetal es porque el productor está severamente endeudado y porque los precios internacionales del café están por debajo del costo de producción, y si  no hay financiamiento para el café, porque no lo hay dado que el caficultor no es sujeto de crédito porque debe mucha, es imposible que el producto salga de aguas.  Cabe mencionar que con un crédito bien hecho, la caficultura ofrece fuente de pago a través de productividad.  Esto mitiga el daño de bajos precios.  Sin embargo es importante revisar las leyes anticuadas y tener una política comercial interna y externa que garantice precios competitivos para el productor de forma que pueda combatir los efectos nocivos de bajos precios.

P- Los problemas que ustedes ahora están enfrentando en realidad vienen desde hace rato.

Nosotros tuvimos la gran fortuna de advertir que el 2020 iba ser un mal año desde, desde noviembre de año pasado, porque ya veíamos venir la cosecha, malísima. En 2018-2019 la cosecha fue de aproximadamente 955,000 quintales pero la de 2019-2020 ha sido de 726,000 quintales.

Para que este país tenga una caficultura viable, tendría que producir 1.5 millones de quintales y hoy estamos por debajo del millón de quintales, eso ya le dice lo mal que estamos. Abajo de un millón de quintales es una industria colapsada.

 

P-   ¿Y qué factores estuvieron detrás de esa baja en la cosecha?

El problema realmente empezó hace siete años, en la cosecha 2013-2014 en que se cayó la producción por el fenómeno de la roya y el problema es que nosotros nunca nos recuperamos de eso, nos hemos mantenido por debajo del millón de quintales, no hemos logrado llegar al millón; entonces, en este año la última cosecha el problema ha sido la falta de financiamiento al sector de café, los precios internacionales del café y que el productor no ha trabajado su finca.

 

P- ¿Y es por todo esto que surge la iniciativa de Proyecto Café País, para recuperarse?

Sí, pero no hemos logrado poner en marcha el proyecto.  Hemos intentado de todo. Ahora el gobierno está empecinado que quiere  dar cuatro y pico millones de dólares a los viveristas porque hicieron una promesa de campaña de que iban a continuar con esa campaña; que viene desde los gobiernos del FMLN.  Estos gobiernos manejaban el programa de regalar plantitas que son resistentes a la roya pero nunca se pusieron a pensar que, esto es el equivalente de si usted da una planta pero no tiene dinero para sembrar, entonces de qué le sirve la planta; a eso agregue que las plantas no tenían el certificación genética, entonces era como que le entregaban un bebé mal nacido a los productores porque  los que sembraban no cosechaban nada, se moría el palo, digamos que la trazabilidad genética de esa planta era bien discutible, entonces ese programa nunca prosperó y los números hablan por sí solos. Entre 2013 a la fecha no hemos superado el millón de quintales.  Agreguemos que en este caso en particular, estamos ya casi en septiembre  y si vé el ciclo agrícola es muy tarde para sembrar y es prácticamente botar la plata.  Esto nos dice que la política gubernamental de regalar plantas no ha ayudado a reactivar la economía cafetalera.  Con esto no quiero decir que no hay que apoyar a los viveristas.  Más bien lo que quiero decir es que hay que hacer mejor administración de los recursos para promover producción de semilla certificada genéticamente, viveros de alta calidad, financiamientos para renovar cafetales para obtener productividad, leyes que benefician a toda la cadena y no perjudican a ciertos miembros y una estrategia de comercialización que garantizará la sostenibilidad de la cadena.

P- ¿Y la situación de la roya está controlada o cómo está en este momento?

La roya es como el Covid-19, es una enfermedad que siempre ha estado, siempre ha existido, siempre aparecía por allí en los cafetales pero cuando nos vino a dar el ‘mameyazo’ en 2013-2014 llegó para quedarse y no se va a ir a ninguna parte.

 

P- Hay que vivir con ella entonces. ¿Es por allí donde necesitan apoyo financiero?

Yo como lo veo es que ahora que estamos en la época lluviosa; en la medida que llueva fuertísimo y amanezca el día siguiente con mucho calor y humedad va a haber roya; el problema es que los productores no han contado con los recursos financieros para comprar fungicida y combatir la roya. Necesitamos un apoyo financiero, es decir, los cuatro pilares que le mencioné. Si usted me pide que le diga en una frase la fórmula para corregir la situación del café para reactivar la caficultura sería a través de Café Proyecto País

 

P- ¿Y ustedes le han presentado al gobierno actual esa propuesta?

De hecho este proyecto lo formulamos con el gobierno, con la directora ejecutiva el Consejo Salvadoreño del Café y con la Secretaría de Comercio e  Inversiones; el problema es que no logramos entrar en nada.

 

P- Solo han sido oídos.

Pues sí.

 

P- ¿Y acciones del gobierno tampoco han venido?

Como sector hemos estado solos, casi desde los gobiernos de Arena.  El café es un sector demasiado politizado y se nos ha tildado de ser oligarcas.  Si usted va al Consejo Salvadoreño del Café verá un registro de 23,000 productores de los cuales el 90 % son pequeños productores.  Es mentira cuando se tildan a los caficultores como oligarcas.  Más bien son empresarios emprendedores quienes contribuyen a generar trabajo, a pagar impuestos y a beneficiar el medio ambiente ya que las fincas de café son las que reciclan y sostienen el recurso hídrico del país.  Sería una estrategia muy beneficiosa para cualquier gobierno apostarle a la cadena del café.

P- Bueno, también se dice que ustedes reciben bastante apoyo, pues siempre se les ve gestionando financiamiento, pero usted dice que han estado solos desde los tiempos de Arena.

Pues la verdad es que sí, no le puedo mentir. Nosotros como sector hemos estado solos.

 

P- Y en estos planes de reactivación que tanto se ha estado hablando y de que habrá millones destinados a sectores productivos, ¿ustedes han sido tomados en cuenta o están fuera?

El ministro de Agricultura había hablado, creo de $9 millones para fungicidas, entiendo que empezaron a repartir en Morazán, pero hasta allí se quedaron. Yo no sé si usaron $9 millones, yo lo dudo, en verdad que lo dudo.

De allí hablaron de cuatro y pico de millones de dólares, que originalmente eran 8 millones, para los viveristas. Yo represento al sector de beneficiador-exportador, en Abecafé acopiamos casi el 60 % de la producción nacional del café y a nosotros no nos han ayudado.

Pero, mire, esto no se trata de pedir ayuda, sino de trabajar con el gobierno para crear una política de país porque el café es vida y es algo que le da demasiados beneficios al país por la vía económica, por la vía social y la vía medio ambiental. A nivel económico generamos trabajo, entre 50,000 trabajos directos y casi 150,000 trabajos indirectos.

Socialmente usted está previniendo la migración a Estados Unidos, la migración a las ciudades, el reclutamiento de pandillas, pero hoy por hoy es mejor extorsionar a alguien que trabajar en un cafetal o en un beneficio.

 

P- Y los cafetales son bosque que hay que cuidar, son vida como usted dice.

Y ese es el punto ambiental. ¿Usted dónde cree que se regenera todo el recurso hídrico del país? Este país tiene una crisis de agua; allí en la Asamblea Legislativa se está discutiendo una ley de agua, pero están dando un mega subsidio a los transportistas que más contaminan el medio ambiente; y a nosotros que somos los que lo protegemos no nos dan nada.

 

P- ¿Cuánto de bosque cafetero tenemos?

Se estima hoy por hoy se tiene registrado casi 200,000 manzanas pero yo creo que por el cambio climático, por abandono, creo que estamos en unas 150,000 manzanas. Esto se aceleró en los últimos siete años, y se lo apuesto, que la reducción fue a partir de la roya.

 

P- Por lo que señala, aquí se trata de una falta de visión. ¿Para usted no ha habido políticas encaminadas al sector cafetero porque políticas de Estado debe de haber?

Totalmente. Y de eso se trata Café Proyecto País.

 

P- Entonces, después de todo este panorama y el hecho de haber sido oídos sus proyectos, ¿qué más piensan hacer para concretar acciones que ayuden a recuperar el sector cafetalero?

En el mediano plazo nuestra razón de ser es continuar promoviendo el proyecto Café País, insistiendo en eso; en segundo lugar, la unificación de toda la cadena. En Abecafé queremos generar un acercamiento con todas las organizaciones de la cadena de valor del café.

Esa política de comprar y regalar plantas no es algo que beneficie a la caficultura, tenemos que hallar otra manera de apoyar a los viveristas, que son una parte importante en la cadena productiva; entonces, unificar al sector es algo primordial en Abecafé.

Hace tres semanas hubo reunión con el Consejo Salvadoreño del Café y la Secretaría de Comercio Exterior  y se nos dijo que teníamos que esperar pero creo que este cultivo no puede esperar. Si no se hace algo ya, el año entrante vamos a tener la peor cosecha en la historia del país.

 

P- Entonces a esta altura del año qué queda por hacer, el apoyo en el  control de plagas?

Es correcto. Si no se hace eso la cosa va a estar horrible a finales de este año e inicios del próximo.  Creo que los recursos serían mejor invertidos en dar fungicidas y fertilizantes a los productores en vez de plantas porque ya es muy tarde sembrarlas.