ECONOMISTAS SUGIEREN CAMBIAR LA INSTITUCIONALIDAD NO LA CONSTITUCIÓN

El presidente de Fusades, Miguel Ángel Simán; el empresario Francisco De Sola; el economista y columnista Manuel Enrique Hinds, y el director ejecutivo de Funde, Roberto Rubio, hicieron señalamientos puntuales sobre el estado de la economía, el manejo de la pandemia, recomendaciones al órgano Ejecutivo  y cómo la ciudadanía tiene el poder para que el país se enrumbe al desarrollo económico y social.

“Para desarrollar nuestros proyectos los ciudadanos necesitamos reglas claras y son las que se han establecido en la Constitución. Tú no puedes entrar a la cancha de fútbol sin seguir las reglas”, afirma Miguel Ángel Simán, presidente de Fusades durante el reciente congreso “Valoremos nuestra Constitución”, organizado por ANEP, Funde, Fusades, Acción Ciudadana, Fundación DTJ, CEJ y el Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional.

Los demás panelistas acuerparon este planteamiento. Para el economista Roberto Rubio la estabilidad y la predictibilidad son esenciales. “Cuando no se respeta la institucionalidad, a veces el irrespeto a la Constitución mata; mata a la larga porque al cerrar espacios produce reacciones y estas represiones matan”, sostuvo.

Para el empresario Francisco De Sola, la Constitución es como la viga central de una gran casa de la que emanan todas las leyes, edictos, responsabilidades y derechos, de la forma en la que tenemos que relacionarnos.

“Si el hombre es el centro de todo nos asegura libertad y el los jóvenes lo tienen que entender, si no hay viga central no tenemos de donde colgar la libertad. De eso se deriva es la confianza, en que uno puede desarrollar sus sueños. Entonces uno demanda predictibilidad”, razonó De Sola.

Simán insistió en que si no logramos las certeza de las reglas del juego no generamos riqueza ni empleo, la plataforma donde vamos a desarrollar nuestros proyectos, sea personales o de país. Si esa plataforma es inestable por el cambio de las reglas del juego solo se estará condenando a las generaciones jóvenes al fracaso.

Hinds consideró por su parte, que una sociedad “para que pueda funcionar solo existe cuando la gente puede tener una razonable seguridad de que lo que está sembrando ahora lo va a poder cosechar, que es las reglas del juego, eso es indispensable, para poder tener cambio y la tente puede invertir y haya cambios necesitamos algo permanente y es las reglas del juego”.

El economista advirtió que el tirano no permite cambios por lo que habrá que pensar qué tipo de régimen queremos y los jóvenes tienen gran parte de la responsabilidad.

 

Hay que contener la tiranía

“El tirano no va a tener reglas y no puede dar libertad porque es estar yendo en contra de su propio poder. La tiranía es enemiga del cambio, lo que realmente puede llevarnos a los cambios que necesitamos para adaptar al nuevo mundo que es donde los jóvenes debieran estar interesados, y esa es en la democracia liberal”, apuntó Hinds.

En ese contexto, los cuatro panelistas urgieron en hacer uso de los derechos que da nuestra Constitución y forjar el mejor destino, el del desarrollo. Entre esos derechos está el arma del voto. Para Hinds la gente tiene que entender que quien utiliza recursos del Estado para chantajear a empresarios o personas por simpatía u odio eso va a destruir al país.

De Sola tocó también la importancia del voto como derecho ciudadano para forjar la sociedad que se quiere y necesita. “El que quiere cambiar las cosas, que quiera manifestarse porque no se le están cumpliendo sus demandas, que salga a votar. Una forma para manifestarse dentro de la Constitución es salir a votar”, recordó.

Rubio enfocó ese cambio en que el votante tiene ese poder pero tiene que ser un votante informado, además apuntó la necesidad de que quien motive esos cambios sea una masa crítica. “Contener la tiranía requiere de una masa crítica y los que somos parte de esa masa crítica debemos conspirar que en este caso se entienda como respirar juntos, de organizarnos, articularnos, una masa que resista y que la mentira se desarme, que la tiranía se desarme”, afirmó.

Para Miguel Ángel Simán, todos tenemos la responsabilidad de “contagiar la verdad y juntos nos quitemos el miedo a defender nuestra Constitución, nuestra libertad y nuestros derechos”.

“Necesitamos cultivar ese espíritu crítico porque lo que nos interesa es conocer la verdad  no dejarnos manejar por las mentiras que solo conllevan al miedo y no nos permiten llegar a la verdad. En esa medida creo unos iremos liberando”, añadió.

 

Cambiar las instituciones, no la Constitución

Una de las más importantes conclusiones que se sacó de este conversatorio denominado “Constitución y desarrollo económico” es que para que El Salvador salga de esta crisis sanitaria y económica es seguir las reglas y que la Carta Magna es la guía, por tanto el cambio no está enfocado al texto constitucional sino que sean las instituciones y los funcionarios los que cambien, comenzando con el respeto a esas reglas.

Para el presidente de Fusades  la Constitución ya da una cancha en la que podemos desenvolvernos. “Pero en El Salvador tenemos la costumbre de que si cambiamos la ley se resolverán los problemas y no es así, se resuelven transformando las instituciones, por allí enfoquémonos”, recomendó.

Hinds también coincidió en ese punto: “En vez de pensar en cambiar la Constitución, que el pueblo se ponga las pilas y empiece a luchar porque las instituciones cambien, que piense en mejorarlas”.

Rubio consideró que “más que cambio constitucional necesitamos un cambio institucional” y que el respeto a las leyes y a la institucionalidad son claves. Un ejemplo claro de cómo el cumplimiento de las leyes es efectiva  y beneficiosa para la sociedad es lo que hizo la anterior Sala de lo Constitucional, aplicar la vieja ley de Probidad a los funcionarios, algo que ha permitido tener a un expresidente en la cárcel por corrupción y a otro prófugo.

“No pensemos en cambiar la Constitución, pensemos en reformar el clima”, sugirió Francisco De Sola, para quien si bien se puede mejorar, primero toda la ciudadanía tiene que entender para qué y por qué se quiere cambiar, de lo contrario “sería una invitación a una especie de suicidio”.